INGENIERAS DESTACADAS CENTENARIO

Magdalena Jensen


Ingeniera Civil Industrial

«Tener un referente femenino en un ambiente tradicionalmente dominado por hombres es fundamental para las futuras generaciones», (Magdalena Jensen)

Magdalena es Ingeniera Civil Industrial de la Universidad de Concepción. Tiene un master en Medio Ambiente con mención en Desarrollo de la Universidad de Melbourne en Australia. Actualmente es candidata doctoral en Geografía en la Universidad Católica de Chile.

Magdalena cuenta que “siempre me ha gustado conocer y compartir con personas de diversas disciplinas e intereses, por lo que como alumna UdeC aproveché nuestra ciudad universitaria para fraternizar y aprender de personas increíbles en las facultades de Educación, Odontología, Geología, Humanidades y Arte, por dar algunos ejemplos”. Además recuerda que su desempeño académico fue muy bueno debido a que tiene una “gran afinidad con las matemáticas y una gran pasión por estudiar los problemas y sistemas complejos”.

Lo que recuerda con más cariño de su experiencia como estudiante de la Universidad de Concepción es el “entorno verde, los jardines y microclimas en los que podemos generar tanto instancias de esparcimiento como de transferencia de conocimiento e ideas. Siento que la libertad de conversar tranquilos en el pasto, observando los cerros y aves, y transitar sin barreras, generó encuentros y momentos extraordinarios, en que las preguntas, y sus eventuales respuestas, se podían desarrollar plenamente”. Además también recuerda los trabajos voluntarios universitarios de invierno y verano de la Federación de Estudiantes en los que participó, experiencia que le fue rica en conocimientos y una instancia en la que hizo grandes amigos.

Actualmente se dedica a la investigación con un foco medioambiental, “investigo la relación entre cambio climático, seguridad alimentaria y biodiversidad, sus efectos en Chile y Sudamérica en un contexto global”. Ante esto afirma que “vivimos en una época en la que debemos enfrentar varios desafíos como el energético, ambiental y de desarrollo sustentable, en tiempos en los que nuestro planeta ya ha sido explotado más allá de sus límites de autoregeneración”. Ante esta situación Magdalena cree que “es importante comprender cómo nuestras acciones afectan los recursos de los que disponemos y de qué formas podemos satisfacer nuestras necesidades de manera armónica con el medio ambiente, logrando así desarrollar un sistema socioecológico más resiliente”.

Hasta ahora, Magdalena confiesa, que “uno de los mayores desafíos académicos y de investigación se presenta a modo de la tesis doctoral”. La manifestación de los gases de efecto invernadero se debe principalmente a la actividad agrícola y ganadera, el objetivo de la investigación es “realizar un análisis que nos permita como sociedad tomar decisiones informadas y preventivas con foco en lograr un desarrollo no solo efectivamente sostenible sino además equitativo inter e intrageneracional” Lo que más complicó la investigación fue “trabajar con grandes volúmenes de información y a la vez con la escasez de datos a escala local”.

De su alma mater uno de los aspectos que más valora es la formación integral que adquirió como estudiante de la Facultad de Ingeniería “durante mi paso por la Facultad obtuve una variedad amplia de herramientas, experiencias y conocimientos prácticos y metodológicos que me han permitido colaborar con un enfoque sistémico al análisis de problemas retorcidos (wicked) del mundo real”.

Magdalena cuenta afectuosamente que tuvo la dicha de tener ingenieras que le hicieran clases y que su tesis de pregrado fue bajo la tuición de una mujer, la profesora Lorena Pradenas “con el paso del tiempo más valoro esta gran oportunidad, pues en esos años las mujeres en ingeniería representaban un porcentaje bajo tanto en el staff académico como en el universo estudiantil de la UdeC”. Es partidaria y hace un llamado a que existan más mujeres académicas en las universidades pues “tener un referente femenino en un ambiente tradicionalmente dominado por hombres es fundamental para las futuras generaciones, permite que el desarrollo profesional y personal de quienes estudian en la Facultad se abra a nuevas posibilidades, se rompan barreras de género, se fomente la igualdad de oportunidades, la seguridad y la resiliencia como equipo”.