INGENIERAS DESTACADAS CENTENARIO

Marlene Doris Roeckel


Ingeniería Civil Química
Directora de Departamento de Ingeniería Química

«Más que dedicarme, yo creo que aquí hay una vocación por el alma máter», (Marlene Roeckel)

Marlene es docente, investigadora y actualmente Directora del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Concepción. Posee un Magister en Ciencias de la Ingeniería. Sus investigaciones se basan en la biotecnología ambiental y siempre se ha dedicado al tratamiento de vertidos con alta carga orgánica y nitrogenada.

Ha trabajado desde siempre en la facultad y en la docencia imparte ramos referentes al diseño de reactores, la transferencia de calor, la biotecnología y la comunicación para ingenieros, este último a veces con el apoyo de periodistas, fonoaudiólogos y directores de teatro. Con vocación y cariño por lo que hace, Marlene entrega una educación más allá de lo académico “siempre le digo a mis estudiantes que la Ingeniería Química es como una planta que tiene las raíces muy amargas, porque tienen que estudiar muchísimo, pero tiene los frutos muy dulces».

Ahora es Directora del Departamento de Ingeniería Química con una apuesta a la modernización que ya deja ver frutos importantes. Marlene dice “nos hemos planteado desafíos, como la relación con la industria a través de comités consultivos, la certificación internacional, el rediseño curricular y la titulación conjunta con una universidad europea, entre otros”.

Respecto a lo que se dedica y al rol que cumple en la Facultad, Marlene cuenta que «más que dedicarme, yo creo que aquí hay una vocación por el alma máter que es la Universidad de Concepción y que tal vez traigo de la niñez. Yo rindo siempre homenaje a mi madre que fue Premio Universidad, una académica brillante y que me dio estos valores de trabajar en una universidad y darse por entero a esta labor en la que tú sientes que estás siempre desarrollando el espíritu, desarrollando la inventiva».

Dentro de sus recuerdos más preciados como estudiante de la Facultad están los amigos; «teníamos un grupo de estudio, son mis amigos actualmente. Éramos muy aplicados, y lo pasábamos muy bien. Estudiábamos todos los días, domingo a viernes desde las 18.00 hasta las 00.00 hrs. Salíamos sólo los sábados». Cuenta que eran todos muy dedicados y que gracias a ese esfuerzo lograron terminar la carrera en cinco años y medio.

«Tengo muy buenos recuerdos de mi paso por la Universidad, forjamos esta amistad que nunca se marchitó». Hasta el momento se sigue reuniendo regularmente con su grupo de estudio y, al menos una vez al año, se juntan los ocho, el grupo completo. La última vez “hasta las tunas de ingeniería fueron incluidas dentro del programa de celebración”.

También recuerda, a modo de anécdota, cómo era estudiar en ese entonces en el Departamento de Química “en el invierno la puerta principal estaba abierta de par en par, las ventanas estaban abiertas, no había calefacción, nosotros estudiábamos con abrigo, con guantes, con bufanda y con gorro». Eso con el tiempo cambiado y ha habido reformas importantes en cuanto a infraestructura.

Acerca de los retos que suponen dedicarse a la ingeniería, Marlene dice que en sí “el trabajo con la industria es un desafío”. Ella está trabajando con una empresa productora de huevos, para revalorizar energéticamente sus desechos, y con otra que efectúa rellenos sanitarios, desarrollando un proceso para el tratamiento de los lixiviados “nuestro objetivo final es obtener agua de riego, eso es un desafío, porque es muy difícil y porque tenemos que probar distintas etapas”. En cuanto a sus logros, Marlene considera «que el mayor logro u orgullo es la vida profesional, pero especialmente contar siempre con el apoyo de mi familia para hacer esta carrera que es de mucho sacrificio».

Respecto al ejercicio de la ingeniería siendo mujer, Marlene asegura que “en mi desarrollo profesional, nunca tuve una actitud negativa o algún traspié (…) las dificultades que tienes en la universidad son como las de cualquier otro trabajo y cualquier persona puede tenerlas, sea hombre o mujer. Un hombre también puede sentirse discriminado porque puede pensar que no es valorado, por ejemplo». Además reflexiona «yo fui la primera mujer en ser ascendida a profesor titular en la Facultad, por lo tanto no puedo decir que hubo discriminación en mi carrera».

La Universidad de Concepción se acerca a su centenario y junto con ésta también el Departamento de Ingeniería Química; respecto a eso, Marlene declara que “una de las cosas que me va a marcar en la vida es que yo voy a estar en este departamento cuando se cumplan los 100 años de la creación, tanto de la carrera de Ingeniería Química como de la Universidad, porque hay que recordar que esta fue la primera carrera de ingeniería química no solamente del país, sino que de Sudamérica».

Asegura también que «para mí va a ser súper importante estar como ingeniero químico en este hito que a nosotros nos llena de orgullo, porque somos un departamento muy reconocido nacionalmente y que tenemos, además de eso, una calidad de alumnos excepcionales”.