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MUJERES DESTACADAS 100 AÑOS

Constanza Davidovich


Ingeniera Civil Química
Principal Business Partner, Technology Minerals Americas, BHP

Constanza Davidovich es Ingeniera Civil Química, Magíster en Economía Energética de la Universidad Federico Santa María y MBA de la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona.

Su trayectoria profesional la ha desarrollado en BHP en áreas de Medio Ambiente, Sustentabilidad, Operaciones, Control de Procesos, Mejoramiento Continuo y actualmente en Tecnología.

Su sueño siempre fue ingresar a estudiar a la Universidad de Concepción, por ser un referente en la región por el nivel académico y deportivo, así como por la vida universitaria que se vive en el campus. Y así lo hizo, motivada por su madre, ingeniera comercial de esta misma Casa de Estudios.

Enamorada de la carrera que estudió, dice que ésta le ha entregado las herramientas necesarias para desenvolverse cómodamente en diferentes cargos y áreas. “La capacidad que tenemos para resolver, tomar decisiones, entender diferentes procesos, así como nuestro pensamiento analítico, nos permite aprender rápidamente y que todo se vuelva más fácil”, expresa.

Sus años universitarios los atesora como uno de los mejores de su vida. “Tengo muy lindos recuerdos de esa etapa y me siento súper orgullosa ser exalumna de la UdeC. Pese a que no fue fácil, sobre todo el cambio del colegio y llegar a un ambiente mayoritariamente compuesto por hombres. Aunque nunca lo vi como una limitante, ya que los profesores también aportan mucho, pues nos evaluaban por nuestras capacidades y no por si éramos hombres o mujeres, por lo que nunca me sentí en una situación de desventaja”, indica.

A su vez, expresa que su etapa universitaria la preparó de cierta forma para ingresar al mundo de la minería donde tradicionalmente se vive una cultura más machista. Anecdóticamente cuenta que cuando entró a trabajar a BHP, el 2008, le entregaron ropa de hombre porque no existía vestimenta adaptada para mujeres. “Realmente antes éramos muy pocas y llegaba a ser casi como un bicho raro -por decirlo así- una mujer en faena. Considera además que los mitos decían que la mujer no podía ingresar a la mina, porque “la mina” se ponía celosa y bajaba la producción, y de ésos, muchos más, entonces imagínate lo difícil que era”, comenta.

“Si bien cuando ingresé al mundo laboral los referentes femeninos eran muy pocos, hoy en día, cada vez son más las mujeres que se destacan en este rubro, en los distintos niveles de la organización; desde operadoras de camiones a ejecutivas. Y aunque aún somos pocas, las empresas están poniendo el foco en avanzar en la inclusión. A su vez, creo que las mujeres que estamos en minería, contribuimos de gran forma a derribar los antiguos estereotipos y demostrar el valor que aportamos a las organizaciones.

Constanza acaba de ser madre por segunda vez y cuenta que se siente mucho más capaz que antes. Haber sido mamá le demostró que sus capacidades eran aún mayores y que podía ser incluso más eficiente al compatibilizar la maternidad y el desarrollo profesional.

¿Cuál sería tu mensaje para las futuras ingenieras?
“Que no se limiten a nada, que de verdad podemos estudiar cualquier carrera, trabajar en cualquier rubro y desempeñarnos donde queramos. Muchas veces las barreras las ponemos nosotras mismas, o la sociedad, pero también la sociedad va evolucionando; entonces creo que sí somos capaces y solo tenemos que creernos el cuento y enfocarnos en cómo enfrentamos los desafíos; definir nuestras propias metas y tener claro el camino que cada una quiere seguir”.

¿Te parece relevante que aumente la proporción de mujeres en ingeniería?
Yo creo que debe ser orgánico, no algo forzado. Por lo mismo siento que se debe ir un poco más allá, llegar a los colegios, ver cómo cambiamos la cultura para que las niñas se interesen por ese tipo de trabajos que antes la sociedad te decía que eran más de hombres, pero que hoy sabemos nosotras también podemos desempeñarnos en ellos. Por lo demás, la industria ya ha comprobado que tiene valor incorporar mujeres y ocuparse de que haya equidad, de formar equipos multidisciplinarios, de alto rendimiento, donde confluyan diferentes puntos de vista y cada uno haga su aporte desde las particularidades que tenemos, hombres y mujeres.