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El A-36 Halcón donado por la FACh llega a fortalecer la formación en Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC

Sep 22, 2026

Foto: Agradecimientos a José Abascal

  • La aeronave donada por la Fuerza Aérea de Chile, FACh, se incorpora como un nuevo recurso para la formación de las y los estudiantes de la carrera. Su llegada al campus representa, además, un nuevo hito en una relación construida durante décadas con la FACh y que comienza a traducirse en proyectos y resultados cada vez más concretos.

Hablar en clases sobre la configuración de una aeronave, sus alas, flaps y diferentes componentes tendrá desde ahora una dimensión distinta para estudiantes de Ingeniería Civil Aeroespacial de la Universidad de Concepción. Al lado del Laboratorio de Técnicas Aeroespaciales Dr. Luis Quioz Larrea, cuentan con una aeronave A-36 Halcón que podrán observar directamente y utilizar como apoyo para conectar los fundamentos de ingeniería con una estructura aeronáutica real.

Para Alejandro López Telgie, jefe de carrera de Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC, y doctor en Ingeniería de Sistemas Espaciales del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), la entrega de la aeronave es parte de la relación que la Universidad de Concepción y la Fuerza Aérea de Chile han construido a lo largo de los años, a través de distintos actores y generaciones. López, quien ha sido uno de los articuladores de este vínculo, subraya que se trata de una relación que trasciende los convenios institucionales y que se ha sustentado en el trabajo colaborativo y la construcción de confianzas.

Alejandro López, Jefe de Carrera, Ingeniería Civil Aeroespacial

“La entrega de la aeronave tiene varias dimensiones. Hay que entender el hito simbólico de tener este avión, pero también que es resultado de una relación muy larga con la Fuerza Aérea, que la Universidad ha desarrollado a través de distintos actores…  esto es un trabajo de años, no de un día ni de un hito. Eso ha permitido una comunicación más fluida y creo que estamos entrando en una etapa en que podemos avanzar hacia proyectos específicos, con resultados más concretos y tangibles”, explicó el jefe de carrera.

Ese vínculo se conecta también con los propios orígenes de la carrera. El desarrollo aeronáutico nacional y, particularmente, el T-35 Pillán fabricado por la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile, ENAER, formaron parte del contexto en el que comenzó a gestarse Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC. Actualmente, un número importante de egresados y egresadas de la carrera se desempeñan ENAER y han participado en equipos vinculados al desarrollo de la nueva generación de su sistema de instrucción.

Para López, ese recorrido permite comprender la etapa en que se encuentra actualmente la carrera.

“La carrera partió hace cerca de 25 años y ha tenido distintas etapas. Hoy estamos entrando en una fase de consolidación, aunque todavía estamos creciendo. Hemos incorporado más académicos de diversas subespecialidades al equipo, lo que ha enriquecido bastante la formación, y al mismo tiempo se han ido abriendo nuevas puertas”, señaló.

En ese proceso, agregó, existe otro resultado que no necesariamente se refleja en convenios, proyectos o infraestructura, pero que constituye uno de los indicadores más relevantes para la carrera: la valoración de sus profesionales.

“Quizás lo más importante, y que a veces uno deja pasar entre todas estas conversaciones, es lo satisfechos que están en la Fuerza Aérea y en la industria con los profesionales que han salido de nuestra casa de estudios. Eso también fue parte de las conversaciones que tuvimos durante la visita al laboratorio y creo que debemos darle un valor muy importante”, destacó López.

De la teoría a una aeronave real

Durante el ensamblaje, estudiantes y profesionales de la FACh. Foto: José Abascal

Junto con su dimensión histórica e institucional, el A-36 tendrá una función directamente vinculada con la enseñanza. López explica que contar con una aeronave constituye un recurso habitual en escuelas aeroespaciales consolidadas, tanto por sus posibilidades de instrucción como por el efecto que genera entre quienes eligieron esta área profesional.

“Hay una perspectiva técnica, pero también simbólica. Las escuelas de ingeniería aeroespacial razonablemente grandes tienen un avión. Cumple un propósito de instrucción, porque permite ver directamente muchas de las cosas que se diseñan y estudian, pero también es muy motivador, porque existe una pasión particular en esta carrera”, sostuvo.

Esa dimensión pedagógica es también la que destaca el académico Frank Tinapp Dautzenberg, quien realiza docencia en diseño de aeronaves y valoró especialmente la participación de estudiantes durante el montaje del A-36.

“Fue una experiencia muy bonita, la colaboración de los estudiantes con la Fuerza Aérea. Invitamos a varios estudiantes a participar y pensamos primero que iba a ser para mirar o para las fotos solamente, que no los iban a dejar tocar nada, y fue todo lo contrario. Los estudiantes participaron en todo, usaron las herramientas y aprendieron un montón. Fue una actividad fraternal muy interesante entre la Fuerza Aérea y los estudiantes”, destacó.

Frank Tinapp y Luis Quiroz

Para Tinapp, este trabajo conjunto fue uno de los aspectos más significativos de los días previos a la inauguración, ceremonia que reunió además a distintas generaciones vinculadas con la historia de la carrera. Entre los asistentes estuvo el Profesor Emérito Luis Quiroz Larrea, principal impulsor de la creación de Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC, carrera que comenzó a impartirse en 2001.

 

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