- Desarrollar una tecnología con potencial no garantiza que esta logre llegar al mercado ni escalar. Entre una solución técnicamente sólida y una startup capaz de crecer existen capacidades vinculadas al modelo de negocio, las finanzas, la valorización y el levantamiento de capital que resultan determinantes para avanzar.
Abordar esa brecha fue uno de los principales objetivos del Programa Venture Studio UINN, iniciativa desarrollada por la Unidad de Innovación (UINN) de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, FI UdeC, con apoyo de Corfo, que el pasado 26 de agosto realizó la ceremonia de cierre de su primera generación.
El programa se enmarca en la línea Viraliza Formación Finanzas para Startups de Corfo, instrumento orientado a fortalecer las capacidades financieras de emprendedores y emprendedoras mediante procesos de formación teórico-prácticos.
Durante el programa, sus participantes adquirieron herramientas para analizar financieramente emprendimientos y aplicarlas sobre proyectos reales. Uno de los principales productos fue la construcción de un deck de inversión, ejercicio que permitió revisar aspectos como la propuesta de valor, el mercado, el modelo de negocio y las proyecciones de cada iniciativa, además de fortalecer las capacidades necesarias para presentar una startup ante potenciales inversionistas.
Para Inti Núñez Ursic, director de UINN, uno de los principales desafíos del ecosistema tecnológico regional no está necesariamente en la generación de talento o conocimiento, sino en desarrollar las capacidades que permitan transformar ese potencial en emprendimientos capaces de crecer y competir en mercados de mayor escala.
“Biobío produce un talento especial en tecnología, produce semillas que pueden estar en cualquier parte del mundo y es capaz de generar estas conversaciones. El ecosistema funciona. Lo que necesitamos es acostumbrarnos a saber cómo se juega este deporte”, señaló.
En esa lógica, destacó que el escalamiento requiere mucho más que esperar una oportunidad de financiamiento. Supone preparar sistemáticamente los proyectos, trabajar sobre indicadores, comprender cómo presentar una oportunidad de inversión y generar las conexiones necesarias para avanzar.
A ello se suma otro resultado que, desde su perspectiva, resulta igualmente relevante: la generación de comunidad entre quienes están desarrollando tecnología y emprendimiento desde Biobío. “Se producen contactos, se produce aprendizaje, se habla de tecnología”, destacó, apuntando a la importancia de sostener esas relaciones más allá del término formal del programa.
Desde Corfo, el subdirector de Innovación y Emprendimiento de Corfo Biobío, Cristián Fernández Garrido, explicó que esta línea surgió precisamente para abordar una de las brechas que enfrentan las startups cuando comienzan a buscar alternativas para financiar su crecimiento.
“La línea especial de formación en finanzas para startups busca que los emprendedores conozcan bien los números del negocio, puedan conocer cómo valorar su empresa y también tener el mismo lenguaje para conversar con los inversionistas”, señaló.
Fernández enfatizó además que el financiamiento público puede actuar como catalizador, pero no necesariamente resulta suficiente para acompañar todas las etapas de crecimiento de una empresa tecnológica. “Muchas veces, para que los emprendedores puedan escalar, no basta solamente el financiamiento público, sino que también es importante que los privados puedan aportar apoyando a los emprendedores”, afirmó.
Tras el cierre de esta primera generación, el programa ya inició un nuevo ciclo de formación en la Universidad de Concepción, dando continuidad al trabajo orientado a fortalecer las herramientas financieras y de inversión de quienes impulsan emprendimientos con potencial de crecimiento.






