- Con más de dos décadas de trayectoria, Ingeniería Civil Aeroespacial ha contribuido desde Concepción a la formación de capital humano y al desarrollo de capacidades estratégicas para el sector aeroespacial. En ese proceso, el académico y jefe de carrera Alejandro López ha cumplido un rol clave en la articulación de una relación sostenida con instituciones vinculadas a la defensa y al desarrollo espacial.
Estudiantes realizando prácticas en unidades vinculadas a operaciones espaciales, cursos especializados para integrantes de las Fuerzas Armadas, participación académica en el desarrollo de nuevas capacidades y, más recientemente, oportunidades de colaboración en inteligencia artificial, supercomputación y tecnologías satelitales.
Estos son algunos de los resultados de una relación que la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Concepción, FI UdeC, y la Fuerza Aérea de Chile (FACh) han construido progresivamente durante más de dos décadas.
En buena parte de esa trayectoria ha participado Alejandro López Telgie, académico y actual jefe de carrera de Ingeniería Civil Aeroespacial. Ingeniero de la propia Universidad, doctor en Ingeniería de Sistemas Espaciales por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE) y magíster de Delft University of Technology, López ha sido uno de los articuladores de un vínculo que, según explica, no se sostiene únicamente en convenios institucionales.
“La confianza se construye entre personas”, resume.
En este caso, esa confianza ha sido resultado de años de encuentros, proyectos, cursos y conversaciones entre académicos y profesionales de ambas instituciones.
“Hay cuestiones que han pedido hacer y uno dice: no, no se puede; y otras que sí”, señala. Esa independencia, agrega, permite a la Universidad de Concepción posicionarse como un interlocutor técnico y creíble para las instituciones de la Defensa Nacional.
La relación de confianza que señala el académico se inició mucho antes de su propia gestión como jefe de carrera.
Entre quienes abrieron ese camino destaca al Profesor Emérito Luis Quiroz Larrea, principal impulsor de Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC, carrera creada en 2001 y única de su tipo en Chile.
Quiroz, ingeniero civil mecánico y doctor en Ciencias Aplicadas por la Universidad de Lieja, fue académico del Departamento de Ingeniería Mecánica durante más de cuatro décadas. Antes incluso de la creación de la carrera ya impulsaba proyectos vinculados al sector aeronáutico, entre ellos un proyecto Fondef desarrollado en 1999 junto a la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile, ENAER, sobre tolerancia al daño en aeronaves.
Ese trabajo permitió construir una base de relaciones con instituciones vinculadas a la aeronáutica y la defensa que posteriormente continuaría una nueva generación de académicos.
Para López, su propia relación con la FACh comenzó cuando todavía era estudiante. En 2011 colaboró en la organización de una charla realizada en la Facultad por oficiales vinculados al satélite FASat Charlie. Años después integró una comisión científico-técnica en la que coincidió con oficiales de la institución y un sinnúmero de visitas a la Feria Internacional del Aire y del Espacio, FIDAE. Con algunos de ellos, señala, mantiene contacto desde esos años.
Esa continuidad es relevante en un contexto institucional donde los oficiales cambian periódicamente de funciones y destinos.
“Mientras los oficiales van rotando, uno sigue estando acá. Eso hace que la confianza se vaya acumulando y no haya que comenzar nuevamente cada vez”, explica.
2019: un punto de inflexión
Aunque el convenio de cooperación entre la Universidad de Concepción y la FACh había sido firmado en 2011, López identifica 2019 como un año decisivo.
Ese año, coincidiendo con el Centenario de la Universidad, el acuerdo comenzó a traducirse con mayor intensidad en actividades concretas. Se fortalecieron las oportunidades para que estudiantes realizaran prácticas profesionales en dependencias de la Fuerza Aérea y se desarrolló en Concepción la primera versión de NewSpace, encuentro que reunió a actores de la academia, la industria y la defensa en torno al emprendimiento y la innovación espacial.
La actividad coincidía con un momento en que Chile comenzaba a avanzar hacia la implementación de su Sistema Nacional Satelital.
Para López, aquella conversación introdujo además una mirada que hoy resulta central: comprender la infraestructura espacial no solo desde la operación de satélites, sino también como una plataforma para investigación, innovación y emprendimiento científico-tecnológico.
Desde ese mismo periodo comenzó también a consolidarse otra línea de trabajo: cursos especializados desarrollados desde la FI UdeC para integrantes de las Fuerzas Armadas. Estas actividades suman actualmente cerca de diez versiones y han convocado, en total, a entre 150 y 200 profesionales de las distintas ramas de defensa de Chile.
Del convenio a la formación de personas
Uno de los efectos más visibles de esta relación se observa en los estudiantes. Durante los últimos años, distintas generaciones de Ingeniería Civil Aeroespacial han realizado prácticas profesionales en unidades de la FACh relacionadas con operaciones y tecnologías espaciales.
A ello se suman visitas técnicas al Grupo de Operaciones Espaciales (GOE), ENAER y posteriormente al Centro Espacial Nacional.
En 2023, por ejemplo, López encabezó junto a los académicos Frank Tinapp y Bernardo Hernández y al encargado del Laboratorio Aeroespacial, José Abascal, una visita en la que estudiantes pudieron conocer el trabajo desarrollado en el GOE y acercarse al proyecto de instrucción de vuelo Pillán II de ENAER.
La relación también comienza a observarse en la inserción profesional. Según explica López, ingenieros e ingenieras formados en la UdeC se desempeñan actualmente en instituciones de defensa y organismos relacionados con el desarrollo aeroespacial nacional, incluyendo áreas de la Fuerza Aérea y del Centro Espacial Nacional. Para el académico, este elemento es fundamental. “La defensa necesita desarrollo soberano, y el desarrollo soberano requiere gente”, sostiene.
Un un programa espacial no se construye únicamente mediante infraestructura o adquisición de tecnología, explicó Alejandro, sino que requiere también profesionales capaces de diseñarla, operarla, adaptarla y desarrollar nuevas soluciones.
En ese escenario, López ha insistido en una idea: Chile puede desarrollar capacidades aeroespaciales también desde regiones.
La carrera, que en sus primeros años mantenía cerca de un centenar de estudiantes regulares, actualmente bordea los 170 a 180 estudiantes, crecimiento que López atribuye principalmente a una mayor retención y no a un aumento de sus vacantes. Cerca de un 30% corresponde a mujeres y sus estudiantes provienen de distintas regiones del país.
Ese capital humano, sumado al desarrollo industrial y tecnológico existente en el Biobío, constituye para el académico una base sobre la cual proyectar un ecosistema aeroespacial regional.
López expuso esta mirada también en FIDAE 2024, donde participó en un panel sobre el programa espacial chileno y las oportunidades para la industria y la academia junto a representantes de ENAER y NASA.
“Hace sentido hacer ciertas cosas fuera de Santiago. La Universidad de Concepción es la única que tiene el pregrado en Ingeniería Aeroespacial con más de 20 años, por lo que tenemos una densidad de talento lo suficientemente grande”, señaló en esa oportunidad.
Una relación que entra en una nueva etapa
En septiembre de 2024 se constituyó el primer Comité Consultivo de Ingeniería Civil Aeroespacial UdeC, instancia en la que participan representantes de las Fuerzas Armadas, la industria, exalumnos y académicos y que permite incorporar la visión del entorno profesional en los procesos de mejora y actualización de la carrera.
En mayo de 2025, una delegación de la FACh visitó la Universidad de Concepción para proyectar nuevos espacios de capacitación, investigación y colaboración.
Hacia fines de ese mismo año, académicos de Ingeniería UdeC desarrollaron además un curso de Systems Engineering para integrantes de la FACh, cuya actividad de cierre se realizó en el Centro Espacial Nacional antes de su inauguración oficial.
La relación alcanzó una nueva etapa en agosto de 2026, con la suscripción de un acuerdo institucional entre la Universidad de Concepción y la Fuerza Aérea para profundizar la cooperación en ámbitos como inteligencia artificial y desarrollo espacial.
Las posibilidades de colaboración incluyen el aprovechamiento de infraestructura tecnológica del Centro Espacial Nacional y el desarrollo conjunto de capacidades de alta especialización.
Para López, estos avances son también consecuencia de un cambio en la forma en que las instituciones de defensa observan la innovación nacional.
Las dificultades de las cadenas internacionales de suministro, los cambios geopolíticos y experiencias desarrolladas en Chile durante los últimos años han reforzado, sostiene, la importancia de contar con capacidades tecnológicas propias.






