- Convertir una reacción química en el movimiento de un vehículo fue el desafío que asumieron estudiantes de primer año de Ingeniería Civil Química e Ingeniería Civil Mecánica de la Universidad de Concepción, en una nueva versión del proyecto conjunto desarrollado en el marco de la asignatura Introducción a la Ingeniería.
La iniciativa, denominada Proyecto MQ —por Mecánica y Química—, se realiza por tercer año consecutivo y busca acercar tempranamente a las y los estudiantes al trabajo interdisciplinario y a la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos durante su formación inicial.
En sus versiones anteriores, el desafío consistió en construir barcos elaborados con materiales reciclados e impulsados por el calor de una vela. Este año, el formato cambió y los equipos debieron desarrollar prototipos de automóviles capaces de desplazarse mediante una reacción química. La experiencia incluyó etapas de ideación, modelación, construcción, pruebas y una competencia final.
Para ello, estudiantes de ambas carreras conformaron grupos y distribuyeron responsabilidades de acuerdo con sus respectivas áreas. Mientras quienes pertenecen a Ingeniería Civil Mecánica se concentraron principalmente en el diseño y construcción del vehículo, las y los estudiantes de Ingeniería Civil Química trabajaron en la selección y ajuste de las reacciones que permitirían impulsarlo.
Meylí Valin Fernández, académica del Departamento de Ingeniería Mecánica, explicó que los prototipos utilizaron distintas alternativas de propulsión, desde reacciones con bebidas gaseosas y mentos hasta mezclas de levadura, agua y azúcar. Posteriormente, los vehículos fueron puestos a prueba para determinar cuáles conseguían recorrer una mayor distancia.
“Ellos se mezclan, estudiantes de Mecánica y de Química, por grupos, y desarrollan un prototipo que es movido por una reacción química”, señaló la académica, quien destacó la alta participación alcanzada durante la actividad y la colaboración entre los y las estudiantes.
Aprender ingeniería desde la práctica
El colaborador académico y encargado de la asignatura Introducción a la Ingeniería Química, Braulio Morales Burgos, explicó que el objetivo central fue integrar habilidades técnicas y transversales mediante un problema concreto: utilizar la energía contenida en una reacción química para desplazar un vehículo.
“Nos propusimos integrar distintas habilidades, como el trabajo en equipo, el trabajo en equipos interdisciplinarios y la aplicación de fundamentos básicos de mecánica y química para desarrollar una solución”, indicó.
Durante las semanas previas a la competencia, los grupos realizaron pruebas y ajustaron tanto los mecanismos de propulsión como las características de los vehículos. Este proceso les permitió observar cómo las modificaciones en las proporciones de los reactivos, el peso, la estructura y el diseño podían incidir directamente en el desempeño final del prototipo.
Para Morales, la relevancia de la actividad también radica en generar espacios de integración entre estudiantes de distintas carreras de la Facultad y fortalecer capacidades como la planificación, la comunicación efectiva, la organización y la tolerancia a la frustración.
La experiencia, agregó, permite complementar los contenidos de ciencias básicas que predominan durante los primeros semestres con una aplicación tangible, vinculando lo aprendido en asignaturas como química, física, álgebra y cálculo con la resolución de un desafío de ingeniería.
Un proceso de experimentación y colaboración
Agustín Ávila, estudiante de Ingeniería Civil Química, valoró especialmente el proceso de experimentación desarrollado por su equipo. Según relató, debieron comenzar desde cero para comprender el funcionamiento de una reacción química y transformarla en una fuente de energía útil para el automóvil.
“Fue una experiencia bastante nutritiva porque, como futuros ingenieros, nos enseña a aprender del proceso. Estuvimos encargados de las proporciones que finalmente iban a impulsar el auto y tuvimos que descubrir cómo funcionaba la reacción hasta conseguir que fuera útil”, comentó.
El estudiante también destacó la motivación y complementariedad alcanzadas entre ambas especialidades. Aunque los resultados obtenidos durante las pruebas no siempre coincidieron con lo esperado, sostuvo que el trabajo permitió aprender de los errores, realizar ajustes y mantener el compromiso del equipo hasta la competencia final.






