- Desde su llegada en 1967, desarrolló gran parte de su vida laboral en la Facultad de Ingeniería, donde destacó por su responsabilidad, compromiso y cercanía con estudiantes y funcionarios.
Tras 59 años de trabajo en la Universidad de Concepción, don Hernán Catalán Saravia se acoge a retiro, cerrando una extensa trayectoria vinculada a la Facultad de Ingeniería y, particularmente, al histórico Taller Gráfico que partió en la entonces Escuela de Ingeniería.
Nacido el 12 de febrero de 1948 en Concepción, don Hernán – como es conocido por toda la comunidad – creció junto a cuatro hermanas y dos hermanos. Valores como la responsabilidad, el respeto y la dedicación al trabajo marcaron desde temprano su formación personal y laboral.
Su historia en la universidad comenzó en 1967, cuando ingresó a trabajar al entonces Instituto de Ciencias Químicas. Posteriormente, en 1971, fue convocado a integrarse al naciente taller gráfico de Ingeniería, área en la que desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional.
Durante décadas participó en la elaboración de materiales académicos, memorias, planos y documentos, acompañando además los distintos procesos de modernización tecnológica que vivió la Facultad. En sus inicios, el trabajo se realizaba mediante mimeógrafos, esténciles y máquinas offset, muy distintas a las herramientas digitales actuales.
Al recordar su paso por Ingeniería, señala que siempre entendió su labor como una responsabilidad hacia toda la comunidad universitaria. “Esforzarme al máximo para entregarle lo mejor de mí y de mi trabajo a todo el mundo”, comenta.
Uno de los aspectos más valorados de su trayectoria fue la relación que construyó con generaciones de estudiantes. Su disposición para orientar, escuchar y apoyar fue ampliamente reconocida por quienes pasaron por el taller gráfico, especialmente en momentos de alta exigencia académica. “Cuando llegaban estudiantes que venían de otras ciudades, uno trataba de ayudarlos y orientarlos. Eso me salía natural”, recuerda.
A lo largo de los años, ha recibido múltiples muestras de agradecimiento de exalumnos y exalumnas, quienes reconocen el apoyo brindado durante su formación universitaria, especialmente en el desarrollo de memorias y trabajos finales.
Entre las historias que más recuerda está la de un exalumno vinculado a la Tuna universitaria, quien años después volvió a agradecerle el apoyo y las conversaciones que compartieron durante su etapa estudiantil. También menciona el caso de un exestudiante que atravesaba dificultades con sus padres y no quería agradecerles en su Memoria. No solo le hizo caso, sino que además lo agregó a él señalando que: “en el último día de estudio cuando estaba por finalizar mi carrera, encuentro una persona que me abrió los ojos, don Hernán Catalán del Taller Gráfico”.
Otra de las anécdotas que guarda con especial cariño ocurrió años después, cuando un exalumno lo reconoció en el mall mientras él caminaba junto a su nieto. Según recuerda, le comentó que gracias a su ayuda y disposición había logrado terminar su carrera. En aquella época, gran parte del trabajo gráfico debía realizarse manualmente y muchas veces él buscaba soluciones para mejorar la presentación de memorias y documentos cuando los recursos técnicos eran limitados.
En el ámbito personal, estuvo casado con Mercedes hasta el fallecimiento de ella en 2014. Juntos formaron una familia con tres hijas —Karen, Cristina y Paola— y seis nietos, quienes hoy forman parte importante de su vida cotidiana.
Respecto a las nuevas generaciones, don Hernán destaca la importancia de fortalecer las relaciones humanas y la empatía dentro de los espacios universitarios. “Más empatía, entre todos nosotros. A veces un saludo cambia mucho las cosas”, señala.
Tras su retiro, espera dedicar más tiempo al descanso, a compartir con su familia y a viajar. Entre sus intereses están volver a Italia, conocer Grecia y continuar disfrutando de actividades ligadas al campo y a la vida al aire libre.
Con su salida, la Facultad de Ingeniería despide a un funcionario que fue parte importante de su historia y del trabajo cotidiano de varias generaciones de estudiantes, docentes y funcionarios. ¡Muchas gracias!






